miércoles, 10 de abril de 2013

Huyendo de la realidad


ESCENA I


NARRADOR.-  Nuestros personajes se encuentran en distintas zonas del instituto y reciben un whatsapp.

Alvaro.- chvls ns vms nl cls d mtmts.




ESCENA II

AULA DE MATEMÁTICAS

Alba (llega con Pedro).- Hola Alvaro.

Alba.- ¿Hay movida?

Alvaro.- Hola. Más que movida. Vais a flipar.

Pedro.- Cuenta.

Alvaro.- Cuando estemos todos.

Alba.- Pero… ¿de qué va?

Llega Sonia (irónica).- He tenido que estudiar Hebreo y Griego para descifrar el whatsapp. Espero que merezca la pena.

Alvaro.- Yo también me alegro mucho de verte.

Llega Javier.- Hola chicos. No me digáis que me tenéis preparada una fiesta sorpresa.

Pedro.- En tal caso la fiesta sería para mí, que cumplo….

Alvaro (expone): Quiero proponeros algo; Estos son los últimos días de clase del que será quizás el último año que estudiaremos juntos, quiero proponeros una experiencia para la que podemos aprovechar el viaje de fin de curso.  Consistiría en  viajar a algún lugar deshabitado, apartado de la civilización y sin los medios materiales y domésticos a los que estamos acostumbrados.

Javier.- Para eso hace falta dinero… al menos para despegar.

Alvaro.- Eso no va a ser problema, yo llevo ahorrando mucho tiempo para llevar a cabo este proyecto.

Sonia.- No creo que mis padres estén muy de acuerdo.

Alvaro.- También he pensado en ello.  Le diremos que es un proyecto de trabajo, un experimento para subir nota en la asignatura de sociales.

Pedro.- No seré yo el que ponga pegas, llevo mucho tiempo soñando con poder realizar algo así.  Podéis contar conmigo. ¿Y tú que dices Alba?

Alba.-  Tú ya sabes que no te dejo ir sin mí a ninguna parte. (Dijo con segundas intenciones).

Alvaro.- Entonces no se hable más sobre las posibilidades, ahora vamos a darle cuerpo al proyecto y a ultimar los preparativos.

Sonia.- Yo no voy a ningún sitio sin el secador.

Pedro (burlón).- Cuidado dónde lo enchufas.

(Pasan un rato preparando y aportando ideas).

ESCENA III


NARRADOR.- Se quedaron hablando sobre el tema el resto de la tarde, pues había muchas cosas que concretar y poco tiempo para preparar la partida.


Alba.- Chicos. Me tengo que marchar. Ya sabéis que mis padres me dejan ir donde sea, pero antes de las 10 en casa. ¿Me acompañas Pedro?

Pedro.- Sí. De todos modos el proyecto ya tiene forma y solo quedan algunos preparativos ¿no?

Sonia (irónica).- Claro. Si no quién le iba a dar las buenas noches a la princesita.

Javier.- Sonia no te celes, a ti aún te quedan 2 príncipes.

Alba.- Bueno, de todos modos que lo paséis bien. Y tú ya me contarás “ prin-ce-si-ta”  (Se marchan)

(Alvaro, Javier y Sonia en pie. Todos en tono muy burlón):

Javier.- Vos primero infanta.

Sonia.- ¡Oh!, no, después de vos, alteza.

Alvaro.-Hemos de retirarnos a nuestros aposentos, así que ruego a vuestras mercedes que nos dispenséis.

Sonia.- ¿Y no contareis un cuento de hadas a vuestra infanta esta noche?

Javier.- Su majestad y vuestra merced no habéis de preocuparos.  El príncipe sabrá dar nobles soluciones a vuestras aflicciones.

(Se marchan.)


ESCENA IV

AL PIE DE LA AVIONETA

NARRADOR.- Era evidente que no iban a contar con el beneplácito de sus progenitores por lo que se lo plantearon como una excursión escolar que solo duraría unos pocos días.

Unos días después se reunieron en el aeródromo donde el padre de Alejandro  tenía una avioneta de la que solía disponer para sus viajes de negocios.  Alejandro no poseía el carnet de piloto, pero si había estado dando clases y había volado varias veces ejerciendo de piloto con su padre.

Estaban todos ellos con el corazón en un puño y en ellos se mezclaban los sentimientos de ilusión por la aventura y miedo por las posibles consecuencias de su acción. 

Alvaro, Whatsapp.-  Nos vemos mañana a las 14 Hrs. A.m. en la nave de mi casa de campo.

(Sonia, Alba, Pedro y Javier llegan en un coche que saluda con el claxon).- bip bip

Alvaro.- Es la hora de emprender nuestro vuelo, subid al aparato y acomodaos.

Sonia.- Un momento, no sé si he echado el acondicionador de pelo.

Javier.- No es hora de dudar, el que esté vacilando sobre la decisión que se quede en tierra, pero desde luego no seré yo.


ESCENA V

EN LA AVIONETA


Sonia.- Pues  me siento al lado del piloto, porque atrás me mareo.

Alba.- Pues entonces a mí no me queda más que sentarme entre Pedro y Javier para sentirme protegida.

Javier.- Yo me voy a echar una siesta, así que me avisas cuando haya algo de que protegerte.

Pedro.- ¿Este aparato tiene airbag o paracaídas o libro de oraciones?

Sonia.- Déjate de tonterías.  Como sigas por ahí me quedo en tierra.

Alvaro.- Podéis estar tranquilos. Vamos bien equipados.  Os sugiero que os relajéis, os pongáis música con auriculares. Este aparato genera mucho ruido.

Alba.- Estoy deseando llegar, tumbarme en la arena blanca y cálida de la playa mientras un fuerte joven me da un masaje con aceites balsámicos a la sombra de una palmera…. (en tono soñador)

Sonia.- Esta niña se ha equivocado de vuelo.

Javier.- O de agencia de viajes.

Pedro.- El zumo de frutas tropicales con sombrillita te lo sirvo yo.

Alba.- Di que sí mi rey. Estos son unos aguafiestas que no tienen imaginación ninguna.

Javier.- Bueno. Lo dicho. Que ya entramos en mar abierto y el paisaje es muy monótono y aburrido.

Sonia.- Oooooh! Silencio. Que su Alteza tiene que descansar. (burlándose de Javier).



ESCENA VI


NARRADOR.- Habían pasado varias horas y estaban sobrevolando mar abierto, cuando…

Alba.- ¿Es normal que el motor del ala izquierda no eche humo y el derecho si?

Alvaro.- No, claro que no es normal, hace rato que noto que pierde potencia y ha bajado la presión del aceite.

NARRADOR.- No había terminado la frase cuando se produjo una fuerte explosión que tambaleo al aparato y conmocionó a sus tripulantes.  La histeria se apoderó de Sonia y de Alba, mientras que Pedro palideció y era incapaz de articular palabra. El avión empezó a perder altura a gran velocidad.

Sonia.- ¡Aaaaaaaahhhhh! ¡Aaaaaaaahhhhh! ¡Aaaaaaaahhhhh! (con pánico)

Alba.- Alvarooo. Haz algo. Pedro… Tengo miedo abrázameeee. (con voz temblorosa)

Javier.- ¡Mierda! ¿Sabes hacer un amerizaje?

Alvaro.- No lo he intentado nunca pero me dijeron que es más fácil que sobre tierra… cuando se trata de un hidroavión claro.

Sonia.- ¡vamos a morir! (asustada)

Javier.- Aquí no va a morir nadie, en cualquier caso tan sólo yo le partiré la crisma a Álvaro (calmando a Sonia).

Alvaro.- ¡Agárrense!


ESCENA VII


NARRADOR.- La avioneta al tocar agua hundió las patas de las ruedas en el agua y frenó casi en seco volcando hacia adelante en una pirueta que la dejó panza arriba.

Todos y en desorden.- Chillidos, quejidos, llantos y gritos de socorro.

Javier.- ¿Estáis todos bien?

Alba.- No. Pedro parece que está muerto.  Está sangrando por la cabeza (casi llorando)

Alvaro.- No está muerto, si fuera así no sangraría de ese modo.  Alba, tapónale la herida mientras yo y Javier preparamos la barca autohinchable.

Alba.- Javier, Sonia se ha quedado inmóvil, parece un ataque de histeria, ni siquiera se ha quitado el cinturón y está colgando de su asiento.

Javier (zamarreando a Sonia).- Responde princesa, que esta corte queda sombría sin tu presencia.  Vamos, que tenemos que sacar a Pedro hasta la barca como sea.

Alba.- Vamos cariño, que ya estamos a salvo.

Alvaro.- Hay que darse prisa, la avioneta está empezando a hundirse.



ESCENA VIII

EN LA BARCA


NARRADOR.- En pocos segundos entre Javier y Alvaro pasaron a la barca a Pedro y Alba lo hizo como pudo.  Faltaba Sonia,que se había quedado en la avioneta presa de un ataque de pánico.  Mientras la avioneta se hundía, Javier volvió a pasar dentro de la cabina y forzó a Sonia a salir de allí para ponerla a salvo

Javier.- Hagámosle sitio a Pedro que aún está semiinconsciente.

Sonia.- Esta anocheciendo, pronto no tendremos nada de luz.

Alvaro.- No te preocupes, tampoco nos vamos a perder gran cosa.

Alba.- Cómo nos encontrarán sin una señal luminosa.

Alvaro.- La balsa dispone de un par de bengalas.

Alba.- Pedro aún sangra, tenemos que hacer algo.

Javier.- Aquí no hay cobertura del 112, así que arráncale un trozo de camiseta y tapónale hasta que deje de sangrar.

Alvaro.- Estamos todos asustados deberíamos tranquilizarnos, ahorrar fuerzas y descansar a espera de nuevas circunstancias.

Sonia.- ¿Nuevas circunstancias?

Alvaro.- Sí. El avión tiene GPS  y no tardarán en encontrarnos.

Sonia.- Es mentira solo quieres darnos falsas esperanzas. ¡Vamos a morir!

Javier.- Sea como sea, si alguien tiene alguna idea mejor que no se la calle.

Pedro (Empieza a despertar).-  Dadme un poco de agua.

Alba.- No tenemos agua cielo, pero pronto nos rescatarán.

(Se miran unos a otros)

Javier.- Claro. Yo estoy deseando darme una ducha caliente.




ESCENA IX


El primero en despertarse fue Pedro aunque con un gran dolor de cabeza, aturdido e intentado asimilar la situación a la que no se acuerda como había llegado.  Sus ojos cambiaron cuando con los primeros rayos del alba, logró divisar entre la niebla algo que podría ser tierra firme.  Emulando a Rodrigo de Triana estiró el cuello y gritó “Tierra a la vista”.  Todos sus compañeros despertaron casi al unísono aunque con los ojos engurruñados, la adrenalina se apoderó de ellos y empezaron a remar con las manos y a gritar, exclamar, reír y llorar “Rema” ,”Tierra”, ”Dios mío”, todo ello sumaba un cóctel de importantes sensaciones.

Pedro.- ¡La ostia! Qué dolor de cabeza. 
(Abriendo los ojos y exaltado) ¡Tierra a la vista!

Alba.- ¿Cómo?!Tierra!

Sonia.- ¡Dios mío vamos tenemos que llegar!

Javier.- Vamos a remar con las manos,  no está muy lejos.

Alvaro.-  No hace falta que reméis, el viento ya nos arrastra hacia la orilla. En poco pisaremos tierra firme.

Alba.- Dios mío, estamos salvados.

Javier.- Claro. Y aparecerá tu príncipe azul y te iras con él en su caballo blanco.



ESCENA X

EN LA PLAYA

NARRADOR.- En cuanto pisaron la arena de la playa se dieron cuenta de la nueva y cruda realidad. Empezaron a vagar  como ausentes, como buscando algo que ahí no existía.  Ahora debían asumir el reto de sobrevivir en la isla, pero el panorama era muy diferente al que ellos habían previsto, todo el equipaje se había hundido con la avioneta: nada de víveres, ni utensilios, ni tiendas, solo contaban con un bote hinchable y las dos bengalas que este portaba.  Ante ellos, la dificultad de subsistir a partir de nada.  ¿Acaso no era ese el “Proyecto” que se habían propuesto?

Alvaro.- Hemos llegado, vamos a inspeccionar los alrededores de la playa a ver que recursos encontramos.

Javier.- Yo iré con Pedro y Alba por el levante y tú con Sonia por poniente.

Alba.- Lo que tenemos que hacer es buscar la forma de salir de aquí.

Javier.- ¿Acaso no era esto lo que estábamos buscando?

Pedro.- Una cosa es lo que habíamos planeado, pero esto no tiene nada que ver, ni el destino ni las circunstancias y sobre todo las previsiones.

Sonia.- Claro que no.  Nos ha ocurrido un accidente en el que podríamos haber muerto.

Javier.- No seré yo el que ponga impedimentos para salir de aquí, por el contrario colaboraré todo lo posible, pero mientras permanezcamos aquí, habrá que vivir de acuerdo a las circunstancias que tenemos.

Alvaro.- Todos sabíamos que estábamos tomando una decisión peligrosa y es evidente que todo nos ha salido mal y hemos de pagar las consecuencias.  Pero en cuanto a salir de aquí espero que no tarden mucho en encontrarnos, puesto que la avioneta llevaba GPS y no habrán tardado nada en darse cuenta de nuestra maniobra, ni en descubrir dónde se ha hundido en el mar. No debemos estar muy apartados del lugar.

Sonia.- Espero que no tarden mucho. Ahora echo de menos hasta mi cepillo de dientes.


ESCENA XII

Se separan en dos grupos. Pasados 5 minutos...

Alba.- Mira Pedro. Aquí hay un hueco en la roca podría servirnos de refugio.

Pedro.- Ya lo creo que sí. Además a unos metros hay varios árboles que parecen haber sido arrancados por alguna tempestad y podríamos usarlos como leña y para cerrar la cueva a modo de cabaña.

Javier.- Ya solo falta que aparezca Dios y nos prepare el almuerzo.


ESCENA XIII


Alvaro (llega por las espaldas de Javier).-  No hará falta Dios.  Hemos encontrado un arroyo de agua dulce que a los alrededores tiene numerosos árboles frutales.

Sonia.- Aquí traemos muestra de ello. (Mostrando una cesta improvisada con hojas y llena de frutas). ¿A quién le apetece un maracuyá o como demonios se llame esto?

Alba.- Al menos tienen pinta de estar frescos y jugosos.

Pedro.- Me apunto a intentar echar algo en el estómago antes de nada.

Javier.- No tenemos que olvidar que debemos construir un refugio antes de que llegue la noche.

Sonia.- Eso les tocará a los chicos. Alba y yo hemos de asearnos y arreglarnos como nos corresponde por ser damas.

Alvaro.- Evidentemente estas circunstancias nos han puesto de mejor humor. Esperemos que se hayan acabado las desgracias.

Pedro.- Bueno pues busquemos un sitio donde comer algo a la sombra, que a mí aún me duele la cabeza. 

Javier.- (Ofreciendo su brazo a Sonia).- Mademoiselle

Sonia.- (Aceptando).- Vaya, he dejado de ser princesa para ser señorita. (riéndose)

NARRADOR.- La isla fue generosa con ellos, les brindó abundantes frutos silvestres tropicales, agua dulce, cobijo y hasta lecho para dormir.  El primer día transcurrió bien, tuvieron tiempo de descansar y hasta de divertirse dándose un baño. 



ESCENA XIV 

EN LA CABAÑA DE LA PLAYA.

NARRADOR.- Siguieron hablando y sobre todo planificando como iban a pasar el resto del tiempo que les quedara allí.  Querían organizarse un poco para las necesidades que les pudiesen ir surgiendo: alimentación, descanso, aseo o riesgos del medio.

Pero Alvaro había acertado plenamente en sus predicciones y en el continente ya se habían percatado de la maniobra de los muchachos y se estaban preparando para salir en su rescate.  No pasarían muchas horas para que, una vez calculadas las coordenadas donde se hallaba hundida la avioneta, los vientos y las corrientes marinas de la zona,  partiese una misión en dos helicópteros de protección civil en los que también viajaba uno de los padres de cada uno de los muchachos.

Mientras, en la isla el día había transcurrido y habían preparado una tienda con algunos troncos y ramas de palmeras, también habían mejorado los camastros a base de follaje y cubriéndolo con amplias hojas verdes, incluso habían hecho un fuego utilizando para ello una de las bengalas.  La vida en plena naturaleza da mucho cansancio por lo que nada más oscurecer se dispusieron a descansar.

Alba.- Pedro. Acércate a mí, tengo frío, rodéame con tus brazos.

Javier.- Acaso insinúas que la fogata que he hecho no sirve para nada. (con ironía)

Sonia.- Anda Javi. No te pongas celoso, yo también necesito unos brazos que me den cobijo y seguridad. 

Alvaro.- Si estorbo me lo decís y me voy a dormir al bote.

Alba.- Aquí no estorba nadie ni nadie va a hacer nada que no sea dormir y descansar y como a alguien se le ocurra roncar ya me encargaré yo de echarlo de la isla.

Sonia.- Y el que menos estorba eres tú… La verdad es que la vida dependiente de la naturaleza resulta agotadora.  Espero que descansemos  y que mañana hayamos despertado de esta pesadilla.

Alba.- Sonia. Sin ofender. Pero mira que eres pija. A propósito ¿Te has cepillado los dientes?(burlona)

Javier.- Bueno chicas tengamos la fiesta en paz, que aquí navegamos todos en la misma barca (calmando los humos)

Pedro.- Yo me apunto.  Agradecería que os pusieseis a dormir. Aún me duele la cabeza.


ESCENA XV


NARRADOR.- No habrían pasado un par de horas desde que se habían acostado cuando a Javier lo despertó algo parecido a gemidos o pequeños quejidos que provenían de la zona donde estaban descansando Pedro y Alba; al principio no puedo evitar pensar….Y no se atrevió a moverse, pero la curiosidad fue más fuerte y alzo un poco la cabeza para observar.  Lo que vio fue muy diferente a lo que imaginaba, se trataba de una gran boa constrictora que se había enrollado al cuello y al tórax de Alba y la estaba asfixiando.

Javier.- ¡Albaaaaaa.!

Sonia.- AHHHHH! Socorrooooo!

NARRADOR.- Se levantó en dirección a los restos de la fogata donde cogió uno de los troncos que aún estaban ardiendo y yéndose para Alba, no dudó en acercarlo al cuerpo de la inmensa boa, que al sentir el calor se contrajo mucho más pero inmediatamente cesó la acción y se alejó del lugar.


ESCENA XVI


Alvaro.- Pedro, a Alba le cuesta trabajo respirar, vamos a intentar reanimarla.

Javier.-Sonia. Sonia. Reacciona.(reanimándola) Ya ha pasado el peligro y se ha alejado la serpiente.

NARRADOR.- Todo había ocurrido en muy pocos segundos,Sonia conmocionada con un ataque de pánico parecía que quería gritar pero no le salía ni un hilo de voz.  Pedro parecía ayudar a respirar a Alba abriéndole las vías respiratorias e insuflando aire en sus pulmones.  Javier con el tronco en mano a modo de antorcha, echaba un vistazo por alrededor para verificar que se había alejado el peligro y Alvaro intentaba hacer reaccionar a Sonia con pequeñas bofetadas como caricias mientras no perdía de vista las maniobras de Pedro.  Pasaron varios minutos para que todo volviera a la seminormalidad, ahora los que nos estaban llorando a lágrima viva, estaban al menos con el llanto en los ojos.  Se consolaban unos a otros y se abrazaban, habían pasado unas situaciones muy estresantes y necesitaban desahogarse. Además en sus caras se reflejaba la desesperación y que comenzaban a dudar de sus posibilidades.


ESCENA XVII


No habían salido aun de este estado cuando en el silencio de la noche se dejó oír el poderoso rugir de las hélices de los helicópteros que acudían a su rescate.

Sonia (Histérica).- No puedo. No debí engañar a mis padres y haceros caso. Estáis todos locos. Quiero irme de aquí.  No aguanto más…. Escucháis eso, es que nadie más escucha eso.

Javier.- Tranquilízate.  Nadie más escucha nada.  Qué es lo que estas escuchando.

Alvaro (en voz baja).-  No ha aguantado la presión, la cabeza le está jugando una mala pasada.

Sonia.- ¡Que no estoy loca! ¿Es que nadie más escucha ese ruido como de helicópteros?

Pedro.-  Sí yo también lo oigo.

Alvaro.-  Vienen a rescatarnos.  Al fin han dado con nosotros. Lo siento, Sonia.

Alba (Tose).- Estamos salvados. (Tose) Por fin salvados. (Tose)

Pedro.- Alba. Respiras. Respiras. Respiras.

Alvaro.- Javier. Coge la bengala que nos queda y hagamos señales desde la playa. Chicos… rápido tenemos que intentar ser vistos.  Si pasan sin vernos pueden darnos por perdidos.  Corred.


ESCENA XVIII


NARRADOR.- Inmediatamente Alvaro se apresuró a encender la bengala que aun conservaban y comenzó a agitarle dibujando una media luna desde la orilla de la playa. Los muchachos pasaron en un segundo de la desesperación al regocijo y la ilusión del que ve un espectáculo maravilloso, acompañados de gritos, saltos y risas nerviosas. Fue cuestión de segundos que los tripulantes de los helicópteros se alertaran de la señal y se acercaran a la gran explanada de la arena de la playa para tomar tierra.

Todos.- Aquí. Estamos aquí. Socorro. (Repetidas veces)


ESCENA XIX


NARRADOR.- Fue cuestión de segundos que los tripulantes de los helicópteros se alertaran de la señal y se acercaran a la gran explanada de la arena de la playa para tomar tierra. Los muchachos pasaron en un segundo de la desesperación al regocijo y la ilusión del que ve un espectáculo maravilloso, acompañados de gritos, saltos y risas nerviosas

Todos.- Mama.- Te quiero.- Qué habéis hecho.- Lo siento.- Pensé que no te vería mas.- Quiero irme de aquí.- Hijo mío.-


ESCENA XX


NARRADOR.- El resto de la operación rescate transcurrió como podréis imaginar: abrazos, lagrimas, llantos, miradas, las pocas palabras que se pronunciaban salían de las bocas de los miembros de protección civil que se limitaban a dar instrucciones y organizar la vuelta.



ESCENA XXI


NARRADOR.- A la vuelta de la aventura transcurrieron unos días algo turbulentos en cuanto al ánimo de nuestros excursionistas y de sus familiares, así como el ajuste de responsabilidades, pero aunque ese era el mundo de siempre, nada volvió a ser lo mismo. 
Sus amigos y conocidos, unos los miraban con admiración de la proeza, otros con recelo o envidia; la mayoría de sus familiares los trataban con respeto porque no sabían de lo que serían capaces de llegar a hacer. Ellos mismos habían cambiado. Una experiencia de ese calibre no deja a nadie indiferente; se veían más maduros y capaces de afrontar sus responsabilidades y asumir las circunstancias que a cada uno rodeaba en su vida.

ESCENA XXII

Alvaro fue a la universidad y comenzó a compartir con su padre los mundos de los negocios.

Pedro, Alba y Sonia también fueron a la universidad. Pedro y Alba siguieron saliendo juntos, aunque tenían pequeñas discusiones y se dieron cuenta de que lo primero eran los estudios.  Sonia terminó la universidad y se puso a trabajar en la moda junto a su ahora pareja, Alvaro. Entonces maduró y trabajo duramente hasta convertirse en una gran diseñadora de moda. Juntos lograron grandes cosas.

Javier se enroló en una misión humanitaria en el tercer mundo para así poder satisfacer plenamente sus necesidades de aventura, afecto y sentirse realizado.


1 comentario:

  1. Enhorabuena por tu trabajo.
    Anoto algunas impresiones que pueden ayudar:
    1) El papel del narrador puede no ser necesario. Quizá pueda convertirse en simples acotaciones.
    2) La obra de teatro podría tener un desenlace mucho más directo y simple que la narración. Basta con prescindir de las últimas tres escenas.
    Si prefieres conservarlas, tendrías que desarrollarlas en forma de diálogos. Pero estarías creando un tercer acto, sin tensión dramática.
    Como veremos en la siguiente etapa del Taller, un guion audiovisual permite resumir muchos acontecimientos (una secuencia) por medio de planos cortos en distintos momentos temporales. Pero esto es teatro.

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